Educación diferenciada, o educación separada por sexos, es un modelo educativo que separa a los alumnos por sexos, a diferencia de la coeducación, el modelo mayoritario en los países occidentales. Argumenta para ello que así se facilitan las mejores oportunidades para cada sexo, tratando específicamente a cada uno. Con frecuencia eso supone la diferenciación por sexos de todas o algunas de las clases, aún manteniéndose un mismo currículo para niños y niñas. Sus detractores la llaman educación segregada.
Los partidarios de la educación separada parten de las diferencias cognitivas entre sexos. Diversos estudios y especialistas muestran que existen diferencias biológicas, tanto hormonales como neurológicas entre los cerebros de hombres y mujeres. Así, en promedio, el cerebro femenino pesa cien gramos menos que el del hombre, pero, por ejemplo, tiene un mayor cuerpo calloso (el paquete de fibras nerviosas que comunica ambos hemisferios). En las niñas, el hemisferio izquierdo (el más capacitado para procesar el lenguaje, los números y la conciencia del yo) empieza a funcionar en torno a los dos años, en tanto que el de los niños lo hace a alrededor de los cinco.
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